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Mejorar la salud mental en el trabajo: estrategias para un mayor bienestar

Según la OMS cada año se pierden 12.000 millones de días de trabajo debido a la depresión y la ansiedad. Y 1 de cada 2 problemas de salud mental se relacionan o justifican directamente con el trabajo. Esto supone unas pérdidas de más de 1 billón de dólares cada año por pérdida de productividad. Por lo tanto, es vital para las empresas cuidar la salud mental en el trabajo de sus empleados. Ayudar a reducir el estrés laboral, evitar entornos laborales inseguros o jornadas excesivas son algunas cuestiones que se deben supervisar. En este artículo explicaremos estrategias para mejorar la salud mental en el trabajo.

Cómo mejorar la salud mental en el trabajo: estrategias

Las personas son el principal activo de las empresas. Y es por eso que mejorar el entorno laboral ayuda a que los empleados se sientan satisfechos y estén más motivados. Indirectamente, esto ayuda también a atraer y retener el talento. Por ese motivo cada vez son más las compañías que son conscientes de que dedicar esfuerzos y recursos al corporate wellbeing es esencial para el buen funcionamiento del negocio. Por ese motivo apuestan por diferentes estrategias que buscan mejorar la salud mental en el trabajo.

Estrategia Beneficio Ejemplo de aplicación
Crear un buen ambiente laboral Reduce el estrés y mejora el bienestar. Fomentar la comunicación, el respeto y la colaboración.
Ofrecer trabajo flexible Favorece la conciliación y aumenta la motivación. Teletrabajo, horario flexible o modelo híbrido.
Impulsar la conciliación Mejora el equilibrio entre la vida personal y laboral. Ajustar cargas de trabajo y facilitar la gestión del tiempo.
Facilitar recursos de bienestar Promueve la salud física y mental. Apoyo psicológico, programas de bienestar o acceso a gimnasios.
Formar en gestión del estrés Aumenta la resiliencia y la productividad. Talleres de mindfulness o inteligencia emocional.
Detectar señales de alerta Permite intervenir de forma temprana. Identificar cambios de comportamiento o descenso del rendimiento.

 

1. Fomentar un ambiente laboral positivo

Crear un ambiente durante la jornada laboral en el que todas las personas se sientan seguras y respaldadas y puedan dar lo mejor de sí mismas es uno de los grandes objetivos en la gestión de personas. Porque entornos laborales inseguros, la falta de reconocimiento, la discriminación o un ambiente negativo afectan al bienestar psicológico de los trabajadores.

Es por eso que crear un ambiente de trabajo inclusivo y de apoyo es una de las primeras estrategias que deben plantearse las empresas para cuidar la salud mental. Y para eso es importante trabajar en el desarrollo de competencias interpersonales como son la comunicación abierta, la escucha activa y la colaboración.

2. Implementar políticas de trabajo flexible

La implementación del teletrabajo o de un modelo híbrido es otra de las estrategias que las empresas pueden plantearse para reducir el estrés laboral y mejorar la salud mental. Algunos de los beneficios del trabajo flexible son:

  • Reducción del estrés y la ansiedad.
  • Mayor equilibrio entre trabajo y vida personal.
  • Fomento de la autonomía.
  • Aumento de la motivación.
  • Reducción del absentismo laboral.
  • Retención y captación de talento.

Pero para implementar horarios flexibles, cuotas de teletrabajo y políticas de descanso adecuados es importante tener en cuenta algunos factores. Como por ejemplo ser claros en las reglas del horario flexible, establecer indicadores medibles o comprobar que se cumplen los objetivos establecidos.

Cada vez son más las compañías que son conscientes de que dedicar esfuerzos y recursos al corporate wellbeing

3. Promover el equilibrio entre trabajo y vida personal

Un equilibrio saludable entre la vida laboral y la personal es muy importante para mantener la productividad en el trabajo. Las personas que logran ese equilibrio experimentan menos estrés, se sienten más satisfechas con su trabajo y están más comprometidas con la empresa.

Las compañías, por lo tanto, pueden tomar medidas que ayuden a promover una mayor conciliación y evitar las cargas de trabajo excesivas. Como son por ejemplo evaluar las necesidades de los empleados o capacitarles para que sean capaces de gestionar su tiempo y sus responsabilidades.

salud mental en el trabajo

4. Proporcionar recursos para la salud mental

Son ya muchas las empresas que ofrecen a sus empleados servicios de asesoramiento y apoyo psicológico, o también programas de salud y bienestar mental. El objetivo último no es otro que convertirse en empresas saludables. A través de estos servicios lo que se busca es que los empleados puedan disponer de recursos que mejoren su bienestar físico y mental. O también ofrecer herramientas les ayuden a reconocer y mejorar sus emociones ante situaciones potenciales de estrés.

Algunos ejemplos de programas y recursos de bienestar son, por ejemplo:

  • Accesos a gimnasios o a actividades físicas.
  • Programas para formar hábitos alimenticios saludables.
  • Asistencia a las familias o programas para cubrir necesidades médicas.
  • Ayudas al transporte.
  • Actividades de formación profesional.
  • Acceso a servicios médicos, de fisioterapia y salud mental.
  • Programas educativos de desarrollo laboral, resolución de conflictos o gestión del tiempo.

Las empresas deben apostar por estrategias que ayuden a evitar problemas de salud mental en el trabajo

5. Formación en gestión del estrés

La formación especializada en técnicas de gestión del estrés y resiliencia en el trabajo proporciona a las personas herramientas y técnicas prácticas para superar los desafíos diarios. Este tipo de formaciones permiten el desarrollo de habilidades clave, potencian el bienestar personal y aumentan la eficiencia y la productividad.

Hay muchos ejemplos de talleres o cursos que ayudan a gestionar los factores de riesgo en el ámbito laboral. Desde programas de entrenamiento en Mindfulness, talleres de Inteligencia emocional para combatir el estrés laboral, cursos sobre gestión del estrés y la ansiedad o para la mejora de la resiliencia.

6. Reconocimiento y respuesta a señales de advertencia

Desde las empresas se deben tomar todas las medidas posibles para poder identificar y abordar los signos de problemas de salud mental en el lugar de trabajo. Algunas señales de advertencia que pueden permitir identificar signos de problemas de salud mental son, por ejemplo: cambios de humor, comportamientos erráticos, una apariencia poco saludable, una disminución de la productividad, incapacidad para solventar problemas o una mayor irritabilidad.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo para la salud mental en el trabajo?

Los problemas de salud mental en el entorno laboral suelen estar relacionados con una combinación de factores organizativos y personales. Identificar estos riesgos es el primer paso para impulsar la prevención y crear entornos de trabajo más saludables.

  1. Condiciones de trabajo inadecuadas: Jornadas excesivas, escasa autonomía o recursos insuficientes pueden afectar al bienestar.
  2. Sobrecarga de trabajo: Un volumen de tareas elevado y continuado favorece el estrés y la sensación de agotamiento.
  3. Falta de apoyo y de control: La ausencia de respaldo por parte de responsables o compañeros, junto con la poca capacidad de decisión sobre el propio puesto de trabajo, incrementa el riesgo de malestar.
  4. Falta de personal: Equipos infradimensionados suelen generar una mayor presión y un reparto desigual de las responsabilidades.
  5. Acoso y violencia laboral: Cualquier situación de acoso o violencia tiene un impacto directo sobre la salud mental y debe prevenirse y abordarse de forma inmediata.
  6. Precariedad laboral: La incertidumbre sobre la estabilidad en el empleo puede aumentar la ansiedad y afectar al rendimiento.
  7. Detectar los síntomas a tiempo: Irritabilidad, problemas de concentración, cambios de conducta o cansancio persistente son algunos síntomas que no deben ignorarse.
  8. Integrar la prevención de riesgos: La prevención de riesgos psicosociales debe formar parte de la estrategia de bienestar de la empresa y cumplir con la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
  9. Proteger a todos los trabajadores: Estas medidas deben aplicarse tanto a trabajadores por cuenta ajena como al resto de profesionales, adaptándose a las necesidades de cada organización.

Salud mental e inclusión laboral: cómo apoyar a las personas más vulnerables

La promoción de la salud mental también implica impulsar la inserción laboral y favorecer la igualdad de oportunidades para todas las personas, especialmente aquellas que pueden encontrar más barreras para acceder o mantenerse en el empleo.

  1. Favorecer la inserción laboral de personas con mayores dificultades de acceso al empleo mediante políticas inclusivas.
  2. Garantizar oportunidades de empleo en igualdad de condiciones, eliminando barreras y fomentando la diversidad.
  3. Apoyar a las personas con discapacidad mediante ajustes razonables que faciliten su integración y desarrollo profesional.
  4. Acompañar a las personas con problemas de salud mental para favorecer su bienestar y permanencia en el empleo.
  5. Promover la inclusión de personas con trastornos mediante entornos laborales seguros, flexibles y libres de estigmas.
  6. Entender el empleo como un medio de vida, pero también como un elemento que favorece la autonomía, la autoestima y la participación en la sociedad.
  7. Impulsar programas de inserción dirigidos a distintos colectivos de la población, incluidos los adultos en edad laboral que necesitan apoyo para acceder o reincorporarse al mercado de trabajo.
  8. Fomentar una cultura inclusiva que contribuya a mejorar el bienestar de toda la plantilla y genere organizaciones más comprometidas y sostenibles.

El primer paso para poder promover la salud mental y ofrecer apoyo cuando se detectan problemas de salud mental en el trabajo es crear espacios de confianza. En equipos de trabajo cohesionados es más sencillo que las personas puedan hablar de las cuestiones problemáticas. Y eso es lo primero que se necesita para poder gestionar el problema. En ese momento es importante escuchar y acompañar, y nunca juzgar.

Así pues, en una época de cambio y de transformación, debemos adaptarnos a unos modelos organizativos más flexibles y colaborativos. Las empresas deben apostar por estrategias que ayuden a evitar problemas de salud mental en el trabajo. Desde un mejor equilibrio entre la vida personal y la laboral, las políticas de trabajo flexible, la formación en gestión del estrés o herramientas para detectar y dar respuesta ante señales de advertencia. De ahí que sea necesario siempre tener un enfoque proactivo y de apoyo para el bienestar mental en el entorno de trabajo. Es muy recomendable, pues, aplicar estas estrategias y fomentar un ambiente de trabajo más saludable. Porque, en última instancia, esto permitirá conseguir un mejor entorno laboral y unos mejores resultados.

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